10.10.10

Tributo a...



Hoy quiero hacer algo especial, tal vez sea algo absurdo, tal vez no, el punto es que quiero hacerlo y como siempre lo he dicho es mi blog y escribo lo que yo quiera, jajaja.

Quiero hacer un cierto homenaje a cada una de las personas que siempre me han apoyado, familia y amigos.

Tributo a… Será el nombre que llevará esta serie de post, que como siempre los invito a leerlos y dejar su opinión y si no quieren pues no lo hagan y ya, recuerden aquí a nadie se le ruega y mucho menos se le obliga jajajaja ;)

Quiero empezar con esta persona, ya que el no escribir sobre de ella es como no contar nada de mi vida.

A esta hermosa mujer (en todos los sentidos) la conocí cuando trabajaba en Tv. Azteca, al principio no fue una relación wow, normal como todo, de hecho la cabrona, me hizo llegar una vez a las 7 de la mañana cuando me tocaba editar hasta las 3 de la tarde, che vieja, jajaja.

Debo de confesar que de un inicio se me hizo una persona mamona (esa es la palabra) pero ya que nos comenzamos a tratar fue una persona muy linda.

Nuestra relación fue mejorando día a día y aunque luego la invitábamos a comer o al cine y se cortaba, siempre se portó de maravilla conmigo.

Fue hasta que los dos salimos de azteca, que la relación se volvió más estrecha y es que a pesar de que ella se fue primero que yo, jamás perdimos el contacto.

Ella me ha demostrado que no se necesita ser de la misma edad para ser grandes amigos.

Está mujer me ayudó emocional y económicamente sin condición alguna, siempre ha estado a mí lado creyendo en mi cuando muchos, incluso hasta yo dejé de hacerlo.

Es una gran mujer, madre de dos hermosos peques y luchona siempre, es simplemente una guerrera, la amo por ser como es conmigo, por su amistad por todo lo que me ha brindado.

Su nombre es Tania y le agradezco a Dios el que la haya puesto en mi camino, le agradezco a ella el estar en mi vida.

Amiga TE AMO gracias por ser parte de mi vida...


3.10.10

El hombre Catalizador


Este post es algo que a mí me latió bastante, es de un escritor al cual considero un gran amigo, y de alguna manera estamos trabajando juntos porque estoy post-produciendo uno de sus cuentos, se los comparto ya que es como hacerle un pequeño homenaje a lo que él escribe, y de alguna manera, darlo a conocer aun más.

Su nombre es Iván Sergio y es un gran escritor.


Un escándalo de aves canoras en fortísimo coro, lo deporta de la nación de los sueños. Apenas anoche había decidido perderse para siempre los abrazos de Eros, por lo que no se daría el chance de conocerla, además de que la reunión a la que ella, la virtual, lo había invitado, se realizaría a tres estados de la república de distancia, el recorrido era mucho y sus ocupaciones también. 


Por lógica intuyó que era una de esas invitaciones que te hacen a sabiendas de que no vas a ir. Pero... este dulce despertar de cada uno de sus sentidos, inspira una idea descabellada, resuelto e inusitadamente ligero, el hombre catalizador, patea las pesadas cobijas y se encarama a la regadera.

El agua refracta la luz con sus cándidos saltos sobre todo su cuerpo, un cuerpo mutilado por el descuido, olvidado y oxidado como un auto viejo en un granero, años en que ni sus propios ojos se habían detenido en él para recorrerlo. Y no es que no se bañara diario, de hecho vivía prácticamente de la pulcritud de su imagen, pero es que ya solo le ponía atención a sus manos, esas, a las que sometía a un meticuloso ritual, para entregar los saludos firmes que le garantizarían la comida. Antes, al espejo solo se asomaba una cabeza peinada por encima de un nudo de corbata y siempre invariablemente, evitaba verse a los ojos. Después de todo su vida era una traición a todo lo que alguna vez soñó y defendió. Evadía eficazmente el peso de su propia existencia, como un actor de relleno en el guión de su propia vida. 

Pues incluso dentro de su vida sentimental, no era el protagonista sino un personaje incidental. Era “el otro” y lo había sido durante muchos años hasta la noche de anoche. Cuando coincidieron él, su amante y su prometido, en el mismo elevador, sabía que ella, la mentira, trabajaba en ese edificio, al que por alguna encomienda propia de su trabajo, estaba obligado a visitar ese día, pero también sabía que las posibilidades de coincidir eran muy pocas, así que entre forzado y resignado, tomó el riesgo y perdió.

Imaginar la escena; Tensión de quién diplomáticamente se odia, pues aunque ella no estuviera en medio, ellos seguirían siendo enemigos. Cual profesionales, pero no sin hipócrita cortesía, ambos se sonríen, se saludan y abrazan calurosamente, pero no dejan de odiarse. Las paredes del elevador se contraen para reducir el espacio, la mentira ocupa todo el lugar, es su ambiente, necesita empujar a los hombres a las trincheras para pelear por ella.

Esa fue una larga noche, como la caminata sin sentido antes de regresar a casa, repitió la escena paso por paso y pudo ver, desde afuera, su rol ridículo en esta historia, debía renunciar a esta farsa y salir tal y como entró ... Por la puerta de atrás. No más lamidas de suela por dinero, eso había sido tan cómodo como venderle el alma al diablo a cambio de dinero y sexo.

Muchos años hechos ruinas como preludio a la renovación. Hay un placer inmenso en construir sobre grandes hectáreas de espacio vacío, si bien el hueco era enorme, las nuevas posibilidades eran prometedoras. 

Sabía por dónde empezar, un sueño colectivo tiende su red esa y todas las noches, atrapados entre píxeles, sueños, monstruos horrendos y palabras, flotan en una realidad alterna, refugiado en ella, el hombre catalizador encontró una sirena. Cuyo canto desnudo, palabras desprovistas de una imagen, no podía ser más puro que su realidad en franca descomposición. Esa mujer virtual, se erige como bote salvavidas, insiste en la comunión que existe entre sus dos almas, que todas las noches se liberan de las mascaras cotidianas, para acompañarse un rato. Es sin duda un juego, ella lo invita como lo hace casi cada semana a borrar la distancia y traspasar la frontera de las promesas. No se conocen físicamente y no quieren siquiera saber sus nombres, ella da la dirección de un evento al que él podría asistir si se decidiera. El agradece, responde... Tal vez. Y se va a dormir.

De regreso al baño, que hoy purifica, el olor a limpio embriaga su olfato, y en el espejo, se sorprende al reencontrar su rostro. ¡Dios, cuanto se extrañaba! Inspirado por algún instinto lisonjero que retorna para inflamar su pecho, observa el reloj y decide que hay tiempo. Once horas más tarde. La distancia se ha diluido con el correr de las horas, está tomando un taxi en una ciudad extraña para llegar a la cita. Entra al lugar y todo le parece extraño, excepto una cosa, la reconoce. En medio de la multitud que atiborra el lugar.

La mujer virtual y la mujer mentira eran la misma persona, y el evento en aquella ciudad, era tan solo para anunciar su próximo cambio de vida, su boda y su mudanza. El hombre Catalizador se acerca a la pareja, los felicita y abandona el lugar.

Camina unas cuantas cuadras y se mete al primer lugar con letrero de Bar. En la barra una pareja de Holandesas entablan un flirteo, Una de ellas, la más insistente, está en su último viaje de soltera, sabe mucho sobre el duque de Orange, el linaje de los Marlbourough, la batalla naval de las armadas corsarias y el intenso sabor naranja del Benelux, pero eso, él, aún no lo sabe, lo averiguará esa misma intensa noche, donde será tan solo, otro personaje de reparto, en una historia más al otro lado del atlántico. En este momento tan solo las miradas y una sonrisa... sobran las palabras.